SÉ BIENVENIDO



Carpe Diem! Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...

Walt Whitman

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sábado, 18 de abril de 2009




Eres mar:
bocanada de arrecife,
acantilado y beso dulce.
¿Cuántas veces te he dicho que recorres
con tus aguas mi oceánico cariño?

Eres mar… Mi gota pura y sentimiento triste.
La copiosa naturaleza de tu rostro que en mi verso se evapora.
La cuantiosa estadía de tus labios que perduran
y que mis ojos con su llanto purifican.

Eres mar… Y brotas de mi alma como esos horizontes que te miran,
como esas turmalinas reflejadas en la hiriente lejanía.
A veces eres tú, y es todo.
A veces sólo el mar, y es todo.
Tus manos yo las siento. Tu rostro es mi reflejo.
Hay veces que es el mar y yo te siento.
Y emerges de mis ojos en lágrimas de viento.
A veces eres tú desde aquel fondo en que el azul hace recodo:
en la profundidad del pecho, en mi silente aliento.
A veces eres tú cuando en mis besos brisa llevo.

Eres mar… Y un beso escrito por el viento.
Dibujas el amor sobre la arena con aspas, delicia y sentimiento.
Absorbes las mareas si te digo voy adentro
y la regresas echas olas, cargadas de más besos.
Te escurres como el agua hasta mi pecho
y me salpicas todo entero sin saber que llevo dentro.
Me salan tus mejillas, me endulzan tus caricias,
me mojan cual estero por verte mar adentro.
Y sólo tú lo sabes, y sólo tú lo sientes:
Eres mar… A veces tú, y sólo eso.

Salvador Pliego

4 comentarios:

Poesía Difusa dijo...

Un hermoso Poema, que inunda el alma de ternura infina, me encanta la poesía de Salvador Pliego.

Besos

Carpe Diem dijo...

Que suerte descubrir la poesía de Salvador Priego.

Un beso, Alicia.

Anónimo dijo...

Cuánta agua entre los dos...
Gracias, marinero.

Carpe Diem dijo...

No hay nada mas parecido a ti que este poema.

Eres mar… Y un beso escrito por el viento.
Dibujas el amor sobre la arena con aspas, delicia y sentimiento.