SÉ BIENVENIDO



Carpe Diem! Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...

Walt Whitman

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sábado, 27 de marzo de 2010

Perseo, Andromeda y ... Medusa


Perseo era hijo de Dánae (hija de Acrisio, rey de Argos) y de Zeus. Un oráculo había revelado a Acrisio que moriría a manos de uno de sus nietos, y por esta razón, nacido Perseo, Acrisio ordenó que Dánae y su bebé fuesen abandonados en una barca a merced de las olas.

Pero la frágil nave fue transportada por el viento hasta la isla de Serífea, donde fue encontrada por un pescador llamado Dietys, que condujo a Dánae y al pequeño Perseo a presencia del rey Polidectes, el cual los acogió con benevolencia.

Veinte años después, la bravura de Perseo y el afecto que el pueblo le tenía oscurecieron la gloria de Polidecto, que buscó un pretexto para alejarlo de su presencia. Halagó las ambiciones del joven con promesas de triunfos y le propuso una expedición gloriosa, aunque difícil.
Se trataba de ir al encuentro de Medusa, una de las tres Górgonas hijas de Forcis, para luchar con ella y cortarle la cabeza. Medusa, en vez de cabellos, tenía serpientes, y por su asqueroso aspecto convertía en piedra a todos los que la contemplaban.

Perseo aceptó sin titubeos semejante misión y los dioses, ante su valentía, acudieron en su ayuda. Atenea le cedió su escudo, cuya brillante y pulida superficie semejaba un espejo reluciente; Hermes le dio sus sandalias aladas y una fabulosa espada; y Hades le regaló un casco con la facultad de volverlo invisible.
Armado con estas defensas, se trasladó al otro extremo del océano, hasta la morada de Medusa, a la que halló sumida en un profundo sueño.

Andromeda, 1869. Paul Gustave Louis Doré

Utilizando el escudo de Atenea como guía, a fin de no observar directamente a la cara del monstruo para no quedar petrificado, y blandiendo la espada de Hermes, Perseo cortó la cabeza de Medusa de un solo tajo.
Las otras Górgonas, Estenio y Euriale, se despertaron en ese momento y quisieron vengar la muerte de su hermana, pero Perseo escapó de sus garras por medio del casco que Hades le había dado, y remontó el vuelo llevando consigo la cabeza de Medusa como trofeo.

Andrómeda era hija de Cefeo, rey de Etiopía, y de Casiopea, hija de Nereo. Ésta se había jactado de ser la más bella entre todas las Nereidas, y ante tamaña arrogancia las otras, ofendidas, hicieron queja común ante el dios Poseidón. El dios de los mares acogió sus protestas y envió un terrible monstruo marino para asolar el reino etíope.

Desesperado, Cefeo acudió a consultar el oráculo de Ammon, obteniendo una desagradable respuesta: Andrómeda debía ser sacrificada para aplacar la ira de Poseidón. Debería ser encadenada a las rocas de la costa y puesta a merced del monstruo marino para que la devorase.
Cefeo no estaba dispuesto a ceder a tan nefasta exigencia, pero Andrómeda decidió voluntariamente prestarse al sacrificio.

En su viaje de vuelta a casa, Perseo acertó a pasar por Etiopía y allí, desde el aire, divisó a la hermosa Andrómeda encadenada, a punto de ser engullida por el horrible monstruo. Rápidamente, descendió para averiguar el motivo.
Andrómeda le reveló su identidad y las causas de su suplicio. Perseo, conmovido, pactó con los padres de la joven que le sería concedida en matrimonio si los libraba de la desgracia.
Utilizando la cabeza de Medusa que llevaba consigo, petrificó al monstruo convirtiéndolo en coral para luego terminar de rematarlo con su espada.

La Délivrance d'Andromède (1679), de Pierre Mignard, Museo del Louvre.

Cefeo y Casiopea, en el paroxismo de su alegría, abrazan a Perseo como su salvador y su yerno. Al día siguiente se celebran los esponsales, pero durante el banquete aparece Fineo, hermano de Cefeo, a quien Andrómeda había sido prometida en matrimonio anteriormente. No habiendo hecho nada por salvarla, ahora que la veía libre tenía la intención de reclamar el cumplimiento del compromiso.
Acompañado por numerosos hombres, reta a Perseo, que está a punto de ser derrotado ante la superioridad numérica de sus enemigos. Pero entonces, Perseo recuerda la cabeza de Medusa, la saca de la bolsa en la que la tenía escondida y la presenta ante sus atacantes. Fineo y sus secuaces quedan irremediablemente transformados en fría roca.

Durante cuatro años, Perseo y Andrómeda vivieron felices en Etiopía y tuvieron un hijo, Perses, que permaneció junto a sus abuelos maternos cuando sus padres se trasladaron a Serífea. Allí, Perseo mata a Polidectes, que durante su ausencia había tratado de violar a su madre, Dánae.
Perseo, Andrómeda y Dánae ponen rumbo a Argos, donde Preto, hermano de su abuelo, había arrebatado a Acrisio el trono de Argos. Perseo derrota al usurpador y Acrisio, sabedor del camino triunfal de su nieto se traslada a Larisa para felicitarlo y reconciliarse con él.
Ese mismo día se celebraban en la región unos juegos en los que Perseo tomaba parte. Durante una de las pruebas, el héroe lanzó el disco con tan mala fortuna que golpeó en la frente a Acrisio, matándolo en el acto y cumpliéndose así el vaticinio que Acrisio había recibido del oráculo hacía años.


Furia de Titanes, 1981



Furia de Titanes, 2010

3 comentarios:

zayi dijo...

Un post como para mi!!!! buenísimo!. La historia me la sabía, además es una de las que más me gusta, la Medusa y yo tenemos buen rollito, me gusta mucho ese personaje...ahora los videos no los había visto, están muy bien...te dejo un enlace de una serie que me enamoró por allá por los 90...
Un besito.
http://www.youtube.com/watch?v=AG1ku9LxdjU
Otro beso y pásalo en grande, seguro que sí con ese panorama tan guapo que estarás viendo...

Rembrandt dijo...

Bellísimo post Máximo , me encantó.
Las pinturas y los videos re lindos, me quedé con ganas de ver la peli debe estar muy buena. (Viste que la mayoría son en 3 D ahora?)

La historia es maravillosa, será que me gusta mucho la mitología griega.
El otro día estuve viendo un programa sobre Edipo, otra historia apasionante.

Besos y que disfrutes de los aires primaverales

Pilar Chauca dijo...

Hola meridio!! qué gracia, el sábado pusieron Furia de titanes (la antigua) en la tela, y me acordé de tí, por tu post, jejejeje.
Te escribía porque hoy el blog cumple un año y mañana celebro una fiesta, habrá charla, refresco de cola para todos y patatas fritas (muchas patatas fritas) Te espero sobre las 6, puedes llevar algún amigo, no hay problema.
PD. no sé si me estoy volviendo chalá o "ahora o nunca" de hacer estas cosas, la verdad jjajaajaj Pero como habla Pitu, el niño...pues ya se sabe que los niños actuan como niños. Pilar Chauca no habría hecho esto jejejej pero, ¿y qué mas da? si son cosas de la edadddd taralalá taralalá...