SÉ BIENVENIDO



Carpe Diem! Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...

Walt Whitman

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martes, 7 de abril de 2009

MANOS


El otro día mientras paseaba por el centro de la ciudad me fijé en un joven casi de mi edad, que estaba pidiendo con un vaso de plástico con unas cuantas monedas en su interior. Lo sujetaba y agitaba con su boca para hacerlo sonar como reclamo, porque… no tenía manos, quién sabe lo que le habría ocurrido, una enfermedad, algún accidente o algo aún más terrible. Entonces me acordé de un artículo que leí una vez en el dominical de El País de Juan José Millás.


Manos


Un hombre o una mujer sin manos no se puede lavar la cara, ni atarse los zapatos, ni desabrocharse el uno al otro la camisa. No pueden mesarse los cabellos, ni taparse los oídos, ni abrir un libro, ni tomar una pluma. No pueden leer ni dibujar el rostro que acarician, ni quitar las legañas a un bebé. No puede, al salir de una pesadilla, frotarse los ojos con alivio, ni colocar la palma o el envés sobre la frente de su hijo para medirle la temperatura. Ni comprobar el grado de dureza de una fruta, partir el pan, recorrer con la punta del índice los versos de un poema. Ni señalar podrían un pájaro en un árbol, una libélula sobre el estanque, un dolor en un punto concreto del pecho o la garganta. No podrían sin manos una mujer o un hombre sacar un conejo de la chistera ni unas monedas del bolsillo ni pintarse las uñas, ni clausurar los párpados de los padres fallecidos con los ojos abiertos. Unos adolescentes sin manos no pueden masturbarse ni cogerse de la cintura, ni retirarse el pelo de la frente, ni quitarse los granos de la cara. No pueden sostenerse la cabeza al llorar, ni encender los primeros cigarrillos, ni alcanzar aquellas zonas del otro en las que el único órgano de visión competente son las yemas de los dedos. Un bebé sin manos no tiene dónde almacenar la memoria de la ropa interior de su madre ni la textura de sus pezones. Aún así, hay lugares en los que las manos no valen nada. Las cortan como quien poda, arrojándolas al medio de la calle, donde los soldados las pisotean con la neutralidad asombrosa con que nosotros pisamos las hojas del otoño. No cabe imaginar mayor crueldad ni lobotomía tan eficiente como la de arrancar del cuerpo las manos espantadas. Quizá no nos la merezcamos, al menos mientras nos quepan en la cabeza la posibilidad de que otros vivan sin ellas.

Juan José Millás


7 comentarios:

Palabras Andantes...... dijo...

dice mi maestro espiritual:
"Las manos que ayudan son más santas que los labios que oran"

Palabras Andantes...... dijo...

no pienses q soy insensible, es que cuando escribí mi anterior comentario, pensaba en todos aquellos que sí tienen manos y sin embargo son poco o nada solidarios, y de todos aquellos que teniendo manos las usan para hacer daño a su pareja y/o hijos..... y entonces en este contexto sí tiene sentido mi anterior comentario.

Manuel, un abrazo

Mermaid Lullaby dijo...

Qué bueno puede ser Millás.

"...partir el pan, recorrer con la punta del índice los versos de un poema..."

Alimentar el cuerpo y el espíritu. El pan y la poesía. Todo pura belleza.

Siempre me he fijado mucho en las manos de los hombres. Me dicen mucho sobre ellos.

Y si pienso en mis propias manos, no puedo soportar la idea de no tenerlas. Sería media Sirena.

Buena "caza" la de hoy, Meridio.

Carpe Diem dijo...

Pero Belky, como voy a pensar que eres insensible teniendo ese bonito blog. Este texto de Millás me parece precioso y muy humano, por eso tiene cabida en mi blog.

Un abrazo y gracias por pasar por aquí.

Carpe Diem dijo...

Gracias saladas Sirena.

Esto si es sensibilidad en estado puro del bueno de Millás. Últimamente me leo todo lo que publica, especialmente los artículos en prensa.

No sabes como me alegro que te haya gustado. Viniendo de ti es todo un halago. Tú que eres El Hada Marina de la sensibilidad, la poesía, la música y la belleza.

Elio Milay dijo...

Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en 'El Semanal' el 15 de noviembre de 1998. 10 años después se dan todas las circunstancias.


"Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.


Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.


Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.


Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.


Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.


Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.


Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.


Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.


Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.


Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.


Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.Eso es lo que viene, me temo.


Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.Así que podemos ir amarrándonos los machos.


Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Encontrado en:
http://astragalos.blogspot.com

Creo que hay que divulgarlo y tu blog es perfecto. Puedes poner la esa dirección de la fuente al final del texto, para que no te llamen copión, y listo. Por encima de originalidad, está la necesidad de que se sepa lo sabio que es Arturo Pérez-Reverte y la razón que tenía (y sigue teniendo) en todo lo que dice.

Elio Milay dijo...

Y si no tenemos manos para teclear, tecleamos con un lápiz en la boca. Que lo único que tenemos es la libertad de decir lo que nos plazca. Sí, señor.

Buenísima reflexión la de esta entrada. En 1998 yo escribí un poema titulado "Tenemos manos". Venía a decir exactamente lo mismo, y expresado de la misma forma lírica que Millás, anque con bastante menos talento, claro. A ver si un día lo paso a ordenador, porque se quedó en su hoja el pobre poema, escrito a mano y medio olvidado.

Gracias por fijarte en las cosas más básicas: Son las más importantes, aunque la gente nunca se da cuenta hasta que las pierden. ¿No?